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viernes, 21 de diciembre de 2018

abejas luchan contra la deforestacion en Tanzania



La abeja, una gran aliada en esta lucha a pesar de que ésta podría tener de estar amenazada su existencia.

Sobre las llanuras de Tanzania se oye el zumbido de miles de abejorros, que observan los alrededores a través de miles de diminutas lentes. Las abejas macho quizá no tengan los mismos dispositivos electrónicos de alta tecnología como los drones, que ahora se utilizan para monitorizar el impacto de la deforestación, pero se ha visto que son los aliados perfectos en la conservación de la naturaleza en Singida, región central de Tanzania.

Estos insectos, insignificantes en su tamaño, se enfrentan a un gran desafío. Durante las últimas dos décadas, Tanzania ha perdido el equivalente a 400 mil hectáreas de bosque al año. Así, la última "Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales" de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) advierte que esto se ha traducido en una pérdida de biodiversidad y erosión del suelo.

En una región donde la pobreza está muy extendida y hay pocos recursos para la subsistencia, la población local recurre a la tala de árboles para la producción de carbón vegetal. Según Jimi Akindele, co-fundador de la empresa de apicultura social "Tanganyika Apicultural", el comercio de carbón vegetal representa más de la mitad de los ingresos en gran parte del país. En las zonas rurales, la apicultura podría ofrecer una alternativa atractiva a aquellos campesinos que se ganan la vida con la tala de árboles. Esa es al menos la esperanza.

Mujeres al poder

"Tanganyika Apicultural" tiene su sede en Singida, capital de la zona y una de las regiones apícolas más importantes de Tanzania. La empresa trabaja principalmente con cooperativas lideradas por mujeres. Actualmente, la organización apoya a 326 grupos femeninos, proporcionándoles acceso a microcréditos, tecnologías más modernas, métodos y, sobre todo, mercados lucrativos. Su interés en las mujeres no es una coincidencia, explica Akindele, que también trabaja como abogado internacional. "Pensé que sería una idea muy buena tener mujeres a bordo, ya que para ellas las oportunidades económicas son muy limitadas", cuenta Akindele.

En un país donde las mujeres tienen un promedio de seis hijos, para Philemon Kiemi, apicultor de Tanzania y co-fundador de "Tanganyika Apicultural", está claro que las mujeres están especialmente capacitadas. "Las mujeres de zonas rurales organizan mejor a sus familias que los hombres. Si se apoya a estas mujeres, también se apoya a sus familias".

Tradiciones antiguas modernizadas

Desde hace miles de años, la apicultura forma parte de la agricultura de Tanzania. El máximo apogeo de la producción agrícola se dio durante la época colonial de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando Alemania dominó una zona que hoy pertenece a Tanzania.

La apicultura sostenible sólo es posible con determinadas colmenas.

Hoy en día, la práctica de la apicultura todavía está muy extendida. Se estima así, que aproximadamente dos millones de tanzanos, de zonas rurales, se emplean en la producción de cera y miel. No obstante, el 99 por ciento de la producción total se sigue realizando con métodos tradicionales y poco sostenibles.

Las técnicas antiguas para fabricar una colmena implican el uso de troncos vacíos o cortezas de árbol. Una vez colonizada la colmena, se abre y se cosechan los paneles de miel. Éste es un método barato, sin embargo, con ello se destruye la colonia y por lo tanto sólo puede cosecharse una vez. Asimismo "es muy laborioso y requiere subir a un árbol y adentrarse en el bosque, que puede ser muy costoso para las mujeres", explica Akindele. La introducción de técnicas de apicultura más modernas puede, por el contrario, aumentar sus ingresos, ya que "la apicultura sostenible significa menos tiempo y esfuerzo”, añade.

Abejas en peligro

"Tanganyika Apicultural "no es la única organización que promueve la apicultura como un incentivo para proteger el bosque. El gobierno de Tanzania y las ONGs locales e internacionales, como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en sus siglas en inglés), han destacado sus beneficios ecológicos y económicos en sus esfuerzos para detener la deforestación.

Las autoridades de Tanzania registraron a principios de 2015 un aumento de la tala ilegal. En el distrito costero de Rufiji, por ejemplo, se han transportado cientos de toneladas de madera de contrabando fuera de los bosques. La situación ha llegado a ser tan dramática, que algunas especies de árboles locales, como el Mninga, se encuentran en peligro de extinción.

Los apicultores también se ven afectados por la situación, ya que con ello también desaparecen plantas, de cuyas flores se alimentan las abejas. Además, ha surgido una nueva amenaza: el ácaro varroa. La presencia del parásito, que ya ha diezmado la población de abejas europeas, ahora está aumentando en Tanzania. Según un estudio de 2014 de la "Revista de Entomología y Estudios Zoológicos", el 48 por ciento de un total de 175 colonias de abejas analizadas en Tanzania están infestadas por estos ácaros.

No obstante, Ingolf Steffan-Dewenter, experto en abejas y profesor de la Universidad de Wurzburgo, afirma que las abejas de Tanzania podrían ser más robustas que sus parientes europeos. "Hay estudios que señalan que las poblaciones de abejas del este africano podrían ser más resistentes que las europeas", explica. "Pero eso debe ser estudiado con más detalle”, añade.

El gobierno de Tanzania ha destacado el importante papel que desempeñan las abejas en la mejora de la biodiversidad y del rendimiento de los cultivos a través de la polinización. Steffan-Dewenter advierte, sin embargo, sobre la dificultad de cuantificar el efecto de un determinado número de abejas en la biodiversidad local.

En cualquier caso, el trabajo de cooperación entre científicos, grupos de conservación, autoridades locales y otros grupos es vital. En este sentido, el excepcional trabajo en equipo de las abejas es un excelente modelo a seguir, tal y como dice Kiemi: "es imposible trabajar sólo y tener éxito”


la poblacion de abejas disminuye y a su vez tambalea la agricultura mundial


Al menos tres cuartas partes de las cosechas mundiales dependen de polinizadores como las abejas para el crecimiento de las plantas.



La disminución de abejas, mariposas y pájaros, esenciales para la polinización de los cultivos, amenaza parte de la producción agrícola mundial, advirtieron este viernes expertos que evalúan para la ONU el retroceso de la biodiversidad.
"Un creciente número de polinizadores están amenazados de extinción, a nivel mundial, debido a varios factores, muchos de ellos causados por el hombre, lo que pone en riesgo los medios de existencia de millones de personas y cientos de miles de millones de dólares de producción agrícola", estima este grupo de expertos internacionales en un comunicado.
La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES en inglés) llegó a esta inquietante conclusión en su primer informe, divulgado el lunes en Kuala Lumpur, y en un documento destinado a esclarecer políticas que frenen una espiral perjudicial para la alimentación de las poblaciones.
Se trata del primer análisis de tal magnitud realizado sobre este tema.
Según la IPBES, de 5 a 8% de la producción agrícola mundial, es decir entre 235.000 y 577.000 millones de dólares, son directamente dependientes de la acción de los polinizadores en las cosechas (cereales, frutas, etc).
"Sin los polinizadores, muchos de nosotros no podríamos consumir café, chocolate o manzanas, entre otros alimentos de nuestra vida diaria" comentó Simon Potts, vicepresidente de la IPBES y profesor en la Universidad de Reading (Reino Unido).
Existen más de 20.000 especies de polinizadores, ya sean salvajes como las mariposas o los abejorros, o domésticos, como la abeja de Europa (Apis mellifera), que fabrica miel.
De manera general, al menos tres cuartas partes de las cosechas mundiales dependen de polinizadores para el crecimiento de las plantas, los rendimientos o la calidad, indican estos expertos.
Contrariamente al trigo o al arroz, la mayoría de las frutas y verduras, los oleaginosos y ciertos cereales --que constituyen "fuentes importantes de vitaminas y minerales"--, dependen de la polinización.
De ahí la advertencia de los científicos sobre una "posible alza de los riesgos de malnutrición".
Europa muy afectada
Hoy en día, el 16% de los polinizadores vertebrados, como pájaros o murciélagos, están amenazados de desaparición, una cifra que sube hasta el 30% para las especies insulares, afirman los expertos.

Para los insectos, los mayores polinizadores, no hay evaluación a escala mundial, por falta de datos disponibles. Aunque "las estimaciones locales y regionales indican amenazas muy elevadas, en particular para las abejas y las mariposas, a veces con más del 40% de especies de invertebrados amenazados localmente", indica el informe.
Norteamérica y Europa occidental están particularmente amenazados por la disminución de polinizadores salvajes.
En Europa, las poblaciones de abejas --salvajes y domésticas-- y de las mariposas están en caída libre (respectivamente -37% y -31%) y 9% de estos animales están amenazados de extinción.
Pese a que hay datos incompletos para América Latina, Asia y África, los científicos estiman que las mismas tendencias se producen en estas regiones.
Este retroceso tiene varias causas.
"La disminución de los polinizadores salvajes se debe principalmente al cambio en la utilización de las tierras, a las prácticas de agricultura intensiva y a la utilización de pesticidas, a las especies invasivas, a agentes patógenos y al cambio climático" resume Robert Watson, uno de los vicepresidentes de la IPBES.
El grupo de expertos, que sólo emite recomendaciones, recuerda los medios para crear un mundo más favorable a los polinizadores: una mayor presencia de flores salvajes cerca de las cosechas, una reducción del uso de pesticidas y un mejor control de los parásitos.
Este primer informe fue redactado por 80 expertos y comentado por centenares de científicos.
La IPBES está encargada de hacer informes sobre el declive de especies animales y vegetales, así como sobre sus ecosistemas, que constituyen la biodiversidad mundial.

Apicalipsis: se acerca el final de las abejas


Estos pequeños insectos, vitales para la polinización de las plantas, están muriendo en todas partes del mundo, incluido Colombia. ¿Qué está haciendo el país para prevenirlo?
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Por años, Abdón Salazar vio cómo se morían repentinamente sus abejas. Pero en sus 41 años en el negocio de la apicultura nunca vio una muerte masiva tan grande como la que experimenta el país desde agosto del año pasado. En los 16 apiarios que tiene regados por varios municipios de Quindío, ha perdido 550 colmenas. Y no solo él. Aunque no hay un registro nacional de cuántas abejas hay en el país, ni cuántas han muerto colectivamente, el gremio estima que van cerca de 15.500 colmenas perdidas.
La epidemia de muertes es, de hecho, un fenómeno mundial que lleva ya varios años y que tiene grandes implicaciones para la economía. Las abejas, como polinizadoras, tienen un alto impacto sobre la agricultura. Según un documento del Instituto Humboldt, el 70% de los cultivos alimenticios para los seres humanos incrementa su producción de frutas o semillas gracias a las polinización animal. El valor de esta contribución se estima en 153 billones de euros al año a nivel global, es decir, el 9,5% de toda la producción agrícola. Su importancia es tal que en algunos países como Estados Unidos, Costa Rica y Nueva Zelanda los granjeros alquilan colmenas apícolas por un valor cercano a los 200 dólares para polinizar sus cultivos.
A pesar de su importancia, en Colombia el tema ha pasado más bien de agache. Por eso, este año, ante la falta de soluciones institucionales, algunos apicultores -Abdón Salazar entre ellos- crearon el colectivo Abeja Viva para concientizar al país sobre la problemática de las abejas. El 11 de octubre pasado sus propuestas se consolidaron finalmente en un proyecto de ley radicado en el Senado, el cual reglamenta la protección de las abejas pero que todavía espera entrar a primer debate.
El principal problema es que no hay claridad sobre lo que está pasando. Así como no hay un censo nacional del número de abejas, tampoco hay estudios de gran escala que aborden las causas de las muertes masivas. Se culpa a los agroquímicos, a los parásitos y hasta el cambio climático, pero no hay consenso general en la comunidad científica.
Para Abdón Salazar la causa es clara: los pesticidas. “Primero, porque nosotros sabemos que cuando hay fumigaciones al dia siguiente nos aparecen muertas las abejas. Pero, además, para poder comprobar eso, recogimos muestras en Casanare, Cundinamarca, Sucre y Quindio y las enviamos a laboratorios certificados por el ICA. Allí los resultados fueron contundentes en cuanto al tipo de veneno que mató a las abejas: el fipronil, un principio activo de aproximadamente 70 productos comercializados en Colombia”, dice.
De hecho, el efecto nocivo del fipronil sobre las abejas está ampliamente documentado en el mundo. Por esta razón, por ejemplo, Uruguay prohibió su uso en 2014. En Bélgica y Países Bajos solo se pueden usar semillas tratadas con fipronil en invernaderos. Pero eso no quiere decir que este componente sea el único causante de la desaparición de abejas. Otros insecticidas, los neonicotinoides, particularmente, también han probado ser altamente dañinos para estos animales.

El efecto nocivo de los pesticidas en las abejas está bien documentado y países como Uruguay han prohibido o restringido su uso. Foto: Diana Rey Melo / SEMANA.
¿Por qué no se prohíben?
En Colombia es bastante atípico que se niegue un pesticida. Para que un agroquímico tenga registro ICA debe pasar por la aprobación de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales -Anla-. Este organismo es el encargado de evaluar su impacto ambiental (como, por ejemplo, que no sea un peligro para los polinizadores). La Anla pide un estudio de toxicidad estándar para toda la Comunidad Andina -que involucra pruebas de contacto y consumo en abejas- y con base en este autorizan su uso.
El problema con eso es que no contempla los efectos acumulativos de los componentes. Por ejemplo: un estudio de la Universidad de Maryland demostró que algunas abejas se mueren después de recolectar polen con pesticida, no por envenenamiento, sino porque el químico disminuye sus defensas y luego mueren víctimas de un parásito. Esto podría hacer demasiado laxos los filtros ambientales para los pesticidas. Sergio Cruz, coordinador de agroquímicos de la Anla, no recuerda algún caso en que se haya negado el certificado en el país.
Por otro lado, estos agroquímicos tienen una importante función en la agricultura: matar la plaga. “Obviamente, la abeja tiene riesgo porque también es un insecto. Pero el problema es que muchas veces el producto no se usa como se debe. Por eso, cuando es un producto de riesgo, se le exige al que lo comercializa que capacite a los agricultores e informe que es tóxico para los polinizadores”, menciona Cruz.
En ese sentido, las entidades encargadas son más partidarias de reglamentar sus usos que de prohibirlos. El el Instituto Colombiano Agropecuario -ICA-, por ejemplo, está haciendo una campaña de buenas prácticas agrícolas dirigida, especialmente, a los cultivos que colindan con un apiario. Entre las recomendaciones están no usar insecticidas cuando la flor está abierta, utilizar plaguicidas de acuerdo con la recomendación de un ingeniero agrónomo, sembrar plantas que le sirvan a las abejas como fuente de polen y dejar que las matas silvestres nativas florezcan.
En opinión de muchos apicultores esto ayuda pero no es suficiente. Hace falta hacer estudios de gran envergadura para determinar la causa de las muertes. Ya la Anla, el ICA, el Instituto Nacional de Salud, el Ministerio de Ambiente, algunas universidades y representantes del gremio de apicultores avanzan en esta dirección y se “plantean la posibilidad” de realizar un estudio conjunto sobre la causa de muerte de las abejas, según dice Andrea Ramos, ingeniera agrónoma entomóloga de la Dirección Técnica de Sanidad Vegetal del ICA. Pero esta propuesta todavía no pasa de la hoja de borrador.
Y, finalmente, habrá que prohibir los componentes agroquímicos que afecten a las abejas, incluso cuando se usan bien. Ya Abdón Salazar está “enfilando baterías” hacia este camino, convencido de que hay que vetar el fipronil. Sabe que un proceso así puede tomar largo tiempo, pero al menos el país parece que ya empieza a tomar conciencia.


el veneno del glifosato en las abejas

Ahora que en Colombia vuelve el debate sobre si es necesario fumigar los cultivos de coca con glifosato, un nuevo estudio muestra que este herbicida es causante de la muerte de las abejas.


El glifosato es sospechoso de ser cancerígeno. Ahora, investigadores de la Universidad de Texas concluyen que el glifosato es peligroso para las abejas, según la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Para su estudio, los científicos alimentaron a las abejas con una solución de azúcar con glifosato, en una concentración que también se produce en el medio ambiente. En otro grupo, el de control, las abejas recibieron azúcar sin herbicida.

Después de tres días, las abejas que recibieron el cóctel de glifosato habían perdido algunas de sus bacterias benignas en el intestino.

Por eso los investigadores concluyen que el glifosato puede debilitar el sistema inmunológico de los insectos alterando su microbioma intestinal. Esto, según los científicos, es una prueba de que el glifosato contribuye al declive de las abejas melíferas en todo el mundo.



Los herbicidas de glifosato, como Roundup de Monsanto, son los llamados herbicidas de amplio espectro, porque son tóxicos para casi todas las especies de plantas. En el mundo se usan unas 700.000 toneladas de glifosato, cada año.

Desde hace más de cuatro décadas. Solo en
 Alemania se riegan anualmente en jardines privados, parques urbanos y vías férreas más de 5.000 toneladas de glifosato. Pero es en la agricultura en donde se usa la mayor parte: el 40% de las tierras cultivables en Alemania es rociada con glifosato.
Numerosos estudios han investigado si el pesticida es carcinogénico o mutagénico, o sea si es una sustancia que causa efectos genéticos o reproductivos. Hasta el momento, sin embargo, no ha habido un resultado definitivo.

Mientras que la agencia contra el cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que hay evidencia de que el glifosato "es probablemente cancerígeno", otras agencias, incluidas las autoridades sanitarias alemanas y europeas, están en desacuerdo.
El Parlamento Europeo pide la prohibición de estos herbicidas para el año 2022. A finales de 2017, la Comisión Europea recomendó extender la licencia por cinco años. En 2022, podría toma otra decisión.
Menos controversial que la cuestión de si el glifosato causa cáncer es el impacto ambiental del herbicida.
El ministerio alemán del Medio Ambiente está preocupado porque el pesticida de amplio espectro mata las plantas indiscriminadamente, incluso aquellas que son vitales para muchos animales.

El resultado son tierras de cultivo monótonos sin insectos ni pájaros, advierten ecologistas.

Las abejas con microbioma intestinal alterado por glifosato mueren con mucha más frecuencia cuando se exponen a la bacteria Serratia marcescens. Foto: Vivian Abagiu/Universidad de Texas vía DW. 
La Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) clasificó recientemente el glifosato como "no carcinógeno”, pero mantuvo la clasificación como una "sustancia que causa graves daños oculares y es tóxico para los organismos acuáticos, con efectos nocivos duraderos”.
El hecho de que el glifosato ataque a las abejas es alarmante, teniendo en cuenta que las poblaciones de abejas domésticas y silvestres ya se han reducido en casi todo el mundo.

En China, los manzanos y perales han tenido que ser polinizados a mano porque la mayoría de las abejas que hacían el trabajo ha desaparecido.

Probablemente una combinación de factores es la responsable del declive de las abejas: la plaga del ácaro de Varroa, la falta de suministro de alimentos para los insectos, las influencias de los pesticidas químicos y el cambio climático.


El nuevo estudio de la Universidad de Texas, sin embargo, vincula directamente el uso de glifosato con la disminución de las abejas.

En un estudio de seguimiento, los investigadores también encontraron que las abejas con microbioma intestinal alterado por glifosato mueren con mucha más frecuencia cuando se exponen a un patógeno específico, la bacteria Serratia marcescens.
Aproximadamente la mitad de las abejas con un microbioma saludable seguían con vida ocho días después de haber estado expuestas al patógeno.

Pero solo la décima parte de las abejas cuyo microbioma fue alterado por el glifosato sobrevivió. Por lo tanto, los investigadores recomiendan no rociar glifosato en las plantas con
 flores, a fin de no poner en peligro a las abejas

crean vacuna para proteger a las abejas contra el apocalipsis



Científicos creen haber descubierto en Finlandia la primera vacuna en el mundo para proteger a las abejas y evitar el desplome de la población de estos insectos, lo que podría causar una crisis alimentaria mundial.
 Un vacuna haría que las abejas fueran más resistentes contra enfermedades microbianas graves. Foto: Pixabay.

Las abejas contribuyen a la polinización del 90 por ciento de los principales cultivos en el mundo. Pero en los últimos años estos preciosos insectos han sido diezmados por el "síndrome del desplome de las colonias de abejas", todo un misterioso mal.
Se acusa de provocarlo a los ácaros, los pesticidas, los virus o los champiñones, e incluso a una mezcla de varios de estos factores.

Según la ONU, más del 40% de los polinizadores invertebrados, en particular las abejas y las mariposas, están amenazados de extinción.
Su vertiginoso declive podría, según los científicos, generar un alza de los precios de los alimentos y un riesgo de penurias.
Avance médico
La vacuna, producto del trabajo de un equipo de la Universidad de Helsinki,procura a las abejas la resistencia necesaria para combatir enfermedades microbianas graves, potencialmente mortales para las comunidades de polinizadores.
"Si podemos salvar aunque sea a una pequeña parte de las abejas con este invento, creo que haríamos nuestra buena acción, salvando un poco al mundo" declaró Dalial Freitak, investigadora que dirige el proyecto.
"Sería incluso enorme un aumento del 2 al 3% de la población de las abejas" afirma. 
Se creía antes que era imposible vacunar a insectos, ya que no tienen anticuerpos, uno de los principales mecanismos que los humanos y otros animales usan para combatir las enfermedades.

Pero en en 2014 Freitak, especialista de insectos y de inmunología, se dio cuenta de que las mariposas alimentadas con ciertas bacterias transmitían su inmunidad a su progenitura.
Freitak y Heli Salmela, que trabajaba sobre abejas y proteínas, crearon una vacuna contra la loque americana, la más extendida y destructora de las enfermedades bacterianas de la abeja.
El tratamiento es administrado a la reina de las abejas mediante un azucarillo, de la misma manera en que los niños reciben la vacuna contra la polio.
La reina transmite luego su inmunidad a su progenitura. El equipo intenta que la vacuna esté disponible en el mercado, pero "hay numerosos obstáculos reglamentarios" por lo que esperar "cuatro a cinco años para llegar al mercado es una estimación optimista", según Freitak

Los científicos creen que las enfermedades solo son una de las numerosas causas de la pérdida de polinizadores. También lo son la agricultura intensiva, que reduce la diversidad de la alimentación de insectos, y los pesticidas.
Pero el equipo de Freitak cree que la protección de poblaciones de abejas contra las enfermedades las hará mas fuertes y, por tanto, mejor dotadas para resistir a las demás amenazas.
La Unión europea y Canadá votaron a favor de la prohibición de neonicotinoides, considerados muy nocivos para la reproducción de las abejas.
Según un estudio de la ONU publicada en 2016, el equivalente de 507.000 millones de euros de alimentos cultivados cada año dependen directamente de los polinizadores. El volumen de alimentos producidos que dependen de los polinizadores aumentó un 300% en los últimos 50 años.

Con la disminución de los polinizadores, algunos agricultores han acudido al alquiler de abejas o a la polinización manual, como es el caso de árboles frutales en algunas regiones de China.
En Helsinki, el proyecto está apoyado en una financiación exterior, pero el equipo intenta proseguir sus investigaciones en la Universidad de Graz en Austria, la del célebre zoólogo Karl von Frisch. Sus descubrimientos sobre la danza de las abejas como método de comunicación y su aplicación al lenguaje humano le valieron el premio Nobel de medicina en 1973.


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