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domingo, 6 de mayo de 2018

Cómo cazar un enjambre de abejas

como cazar un enjambre
 Ha llegado la primavera. Y no lo sabemos por el anuncio de “El corte inglés”, sino porque ya están aquí el buen tiempo y las flores, consecuentemente estamos en época de enjambres.
 Y para ello, en el post de hoy, nuestro buen amigo Juan Sebastián, un apicultor curtido en mil batallas, nos hablará de algo que muchos de los que estáis empezando os preguntáis: cómo cazar un enjambre.
 Aunque antes de empezar, quiero hacer referencia a una serie de matices que debemos tener en cuenta:
 – Primeramente, debemos sacar nuestro lado más escéptico y preguntarnos ¿Porque ese enjambre ha llegado ahí? Una de las razones puede que sea que algún apicultor de la zona no haya podido controlar la enjambrazón y se le haya escapado (para colmo de sus males). Tenemos la oportunidad de atrapar un enjambre que nos esperará para que le demos una cálida acogida en nuestro colmenar.
 Pero no siempre es tan bonito, porque tal vez haya enjambrado por una infestación de Varroa. O peor aún, que la reina, por genética, tenga tendencia al enjambrazón. ¿Cómo lo sabríamos? Si llega el mes de Octubre y la colmena quiere enjambrar, ya no hará falta la prueba del algodón para demostrarlo. Esa reina deberemos reemplazarla: ganaremos una colmena y nos evitaremos  problemas…
– Por otra parte, la colmena es un mundo olores, y no hay nada que le guste más a la abeja que un cuadro de cera vieja estirado. Si podéis disponer de uno, sin duda utilizadlo.
 – Por último y de manera orientativa, podemos llegar a atribuir la edad de la reina a la altura en la que se encuentre el enjambre situado. Cuánto más bajo esté, en la mayoría de casos, más edad tendrá la reina. Y no nos engañemos, encontrarnos con un enjambre que lleva años instalado, a priori da muy buenas sensaciones ¿o es que no tiene mérito aguantar por “su propio pie” a todas las enfermedades e inclemencias que tiene que sufrir?
 Bueno, ¡al turrón! Dejo el paso a Juan:
Cuando nos referimos a cazar un enjambre no simplificamos a la “pelota” que cuelga de un techo, son muchas las técnicas y las posibles complicaciones las que alberga este fenómeno.
Como preámbulo, quisiera hacer un pequeño referente al enjambrazón y explicar a que se debe: Con la llegada del buen tiempo, la abeja aumenta su puesta preparando su batallón para recolectar néctar, llegando a estar en algunos casos todos los cuadros con cría. Nos encontramos con  ello una saturación de abeja en la colmena, impidiendo que se reparta homogéneamente la  feromona real. Ipso facto, las obreras comienzan a preparar celdas reales para una migración, generalmente a los bordes de los cuadros de cría en la parte inferior. Éste es un indicador del fenómeno, así como también la “barba” en la piquera.
Celdas de enjambrazón. (No confundir con las celdas de reemplazo o de emergencia)
Celdas de enjambrazón. (No confundir con las celdas de reemplazo o de emergencia)
Nos solemos encontrar con tres métodos de caza:
  • El primero y más común es el de la “pelota”, es cuando la abeja recién salió y queda suspendida en un árbol o en algún balcón a la espera del regreso de las rastreadoras para su viaje definitivo a un lugar más acogedor. Aquí simplemente nos colocamos debajo con un núcleo y nos aproximamos lo máximo a “pelota” y con un golpe seco y preciso lo invitamos a entrar en su nuevo hogar, cerramos la tapa y dejamos la piquera abierta en el suelo y la abeja resabiada entrará por si sola al anochecer, momento en el que debemos llevarlo a nuestro emplazamiento.
    atrapar enjambre salvaje
  • El segundo y el más cómodo son las trampas. Colocamos en el monte o cerca de NUESTROS colmenares (no seáis pájaros…) un núcleo con un cuadro de cera vieja, uno con polen, dos láminas y lo ponemos en la cruz de un árbol o encima de algún ribazo. Siempre podemos echar productos caza-enjambres para asegurarnos el éxito de la trampa. Aquí, como en la vida, la suerte jugará un factor importante.
    trampas caza enjambres
  • atrapar un enjambreEl tercero y el que más toca narices es cuando te llama la señora de la otra avenida y te dice que tiene un enjambre. Cuando vas, está dentro de la chimenea o en un agujero y lleva 4 años ahí.  Éste os aconsejo contar con la opinión de un albañil antes de coger mazo.En el caso de que hayamos accedido a la colonia lo que debemos hacer es ir separando los paneles de cera desechando los que no tienen cría, y estos los colocamos en un cuadro SIN CERA dándole un par de vueltas con un alambre sujetándolo al alambre de tensión, generalmente si hacemos un manejo pausado y adecuado la reina permanecerá en estas laminas, intercalamos cuadros con láminas para evitar que se peguen los cuadros, dejamos el núcleo a la espera que la reina se retire a su interior. Otra variante es cuando no podemos acceder a la colonia pero si a su entrada, entonces ahumamos intermitente por la entrada y esperamos a los intervalos a que la abeja salga, cuando detectamos la reina la introducimos en un porta reinas, y la colocamos dentro del núcleo, acto seguido tapamos la entrada del emplazamiento anterior, porque en caso de no hacerlo la mitad de la colonia volverá para cubrir la cría,y por ultimo si este método no funciona, cortamos la punta de una botella, le colocamos un globo cortado en el tapón permitiendo que la abeja salga pero no pueda volver a entrar dejando la cría sola y liberando al fin el emplazamiento.

Paso 1. COMPRENDER

 Entender los por qué del fenómeno que llamamos enjambrazón reviste una capital importancia a la hora de recoger un conjunto de abejas que podría engrosar nuestro colmenar o adentrarnos en el adictivo mundo del arte de la apicultura. Entender por qué sucede, cuando sucede y a qué responde, podrían darle las señales y pistas adecuadas a quien quiera dedicarse a la apicultura.
cómo recoger un enjambre
Con la llegada de la primavera, las colonias disponen de mayor cantidad de reservas y tienden a mostrar una mejor salud y, consecuentemente, son proclives a multiplicarse de manera exponencial. La teoría popular sugiere que las colmenas enjambran por falta de espacio; y si bien esto es en parte cierto, no es la única variable que hace que las abejas asuman el comportamiento de enjambrazón. Ahora bien, dicho esto, también es menester decir que si bien la enjambrazón es un fenómeno reproductivo de las colmenas, no es el único, ya que existen dos maneras en que una colmena puede propagar su genética: Una es a través de la producción de zánganos y otra a través de la división de la colonia. Quienes asistieron a cursos de apicultura impartidos por La Tienda del Apicultor saben que en la decisión de reproducirse juegan un papel muy importante las feromonas, la entrada de polen y el nivel de vitelogenina.
Así pues, tenemos que, comparada con la riesgosa e incluso onerosa empresa que es producir un enjambrela cría de zánganos es una apuesta relativamente poco costosa para la colmena y asegura que una porción de sus genes pasarán a las siguientes generaciones. A través de la producción de miles de zánganos, las colonias obtienen la posibilidad de diseminar su genética cuando éstos se aparean con las reinas vírgenes de otras colonias.

Paso 2. NO TEMER ¿ENJAMBRARÁ O NO ENJAMBRARÁ?

Para aquellos apicultores que recién se inician –e incluso para los ya iniciados que viven obsesionadoscon que las colmenas les van a enjambrar-, nos gustaría dejar aquí claro que, por regla general, las colmenas crían zánganos solamente cuando la colonia ha alcanzado un tamaño sustancial, y a la vez hay una entrada abundante de polen, lo cual desencadena una cascada de señales feromónicasresultantes en una población de nodrizas con altos niveles de vitelogenina y capaces de producir jalea real en abundancia, desatándose así una intensa sucesión de bucles de feromonas reales y de cría. Cuando la nutrición de la colmena es deficiente no hay zánganos, o bien los pocos restantes son desahuciados sin compasión.

Paso 3. ACTUAR

Como regla generalun enjambre recién salido no pica, y su defensividad irá en aumento conforme pase el tiempo. Este es un punto importante a la hora de sugerir medidas de seguridad y comportamiento a las personas que nos pudiesen dar el aviso por la presencia de un enjambre. En La Tienda Del Apicultor creemos además que es un buen momento para hacer un poco de didáctica sobre la apicultura, la función de la abeja en la naturaleza, su papel como bioindicador y la importancia de que existan apicultores. Es este un buen momento para dignificar nuestra profesión, e incluso mostrar sucintamente la función social del apicultor que recoge altruistamente un enjambre y dejar una impronta importantesobre todo en niños, que son quienes se aproximan a este fenómeno con menos prejuicios.
Recoger un enjambre en el medio rural o en el medio urbano presenta características obviamente diferentes en cuanto al tipo de alojamiento que las abejas prefieren en uno u otro sitio. Evidentemente es más fácil cazar un enjambre en el campo, sobre un árbol o en un poste que tener que desalojarlo de un taparrollos, de un nicho de un cementerio o de un agujero en la pared.
El apicultor debe dotarse de protección adecuada, ya que además de transmitir una imagen de precaución y de seguridad, ejerce una didáctica tácita sobre quienes le observan: Nunca debe olvidarse que las abejas pican y que los accidentes ocurren.
Las reinas más viejas tenderán a posarse más bajo, y las más jóvenes se ubicarán más arriba. Esta es una apreciación generalmente cierta, que nos permitirá evaluar la edad de las reinas que acompañan al enjambre, además de condicionar la estrategia que desplegaremos en cada situación.
enjambre en zambomba
Enjambre en zambomba
 Para el caso en que nos encontremos un enjambre colgado de algún árbol o estructura, lo primero, una vez que hayamos establecido un perímetro de seguridad para impedir que piquen a curiosos, es tener preparado un núcleo donde alojarlo. Ahora bien, dicho esto, también reconocemos que no siempre tenemos a mano los elementos más adecuados para la recolección de un enjambre; por lo tanto, deberemos improvisar de la mejor manera posible: una caja de cartón cerrada, un saco de tela, una bolsa o cualquier elemento de la misma naturaleza que nos permita capturar y transportar nuestras abejas hasta su nueva casa nos será útil. Cabe recordar que la apicultura requiere grandes dosis de imaginación y creatividad: este es pues, un excelente momento para ponerlas en práctica.
El proceso de recolección del enjambre tiene elementos comunes para todas las situaciones, y es muy sencillo. Cuando está colgado, se trata simplemente de hacer caer el enjambre en el recipiente dando un golpe seco en el apoyo donde estén ubicadas las abejas.
En el caso de que estén en una pared, se cepillan con suavidad haciendo que caigan dentro del envase de que dispongamos. A falta de cepillo, improvisaremos uno con los materiales que tengamos a mano, un cartón, una ramita, etcétera.
Ahora bien, cuando el enjambre se ha alojado en el interior de una vivienda, es prudente cerciorarse de que retirarlo no representará mayor daño que el que se quiere evitar. Hay veces en que desalojar un enjambre requiere destruir media casa, con lo cual es tristemente claro que se imponen medidas más drásticas y menos afines a la sensibilidad del apicultor.
En todos los casos, el principio de recolección de un enjambre se basa en recoger junto con éste a la reina que le acompaña, ya que ello asegurará que las abejas no quieran volver a ubicarse en el sitio original. Sabremos que hemos capturado a la reina cuando veamos que las abejas, utilizando las glándulas de Nasanoff comiencen a llamarse y agruparse en el interior del recipiente que hayamos utilizado.
llamada con las glandulas de nassanoff de nasanoff
Como quiera que sea, algunas abejas continuarán revoloteando confundidas por los aromas que se hayan impregnado en el sitio donde se hayan posado originalmente. Aquí, si las condiciones lo permiten cabe esperar hasta que todas se hayan reagrupado en el interior del recipiente utilizado. Si ello no fuera posible, se retira directamente el enjambre a su destino final. Las abejas remanentes permanecerán durante algún tiempo en las inmediaciones y al cabo de un tiempo desaparecerán sin representar peligro para los viandantes.
Los enjambres, luego de capturados se colocan en colmenas o núcleos en su lugar definitivo, se les acompaña de cera estampada y alimento y en poco tiempo estos se transforman en colmenas sanas y productivas. De todas maneras, siempre se debe tener la precaución de observar su comportamiento, pues algunos vienen con reinas muy enjambradoras, de colmenas enfermas o parasitadas. Una buena práctica sería cambiar las reinas por otras de características conocidas.
Esto es, sucintamente lo que tenemos para decir en cuanto a enjambres. En otro post hablaremos de un comportamiento involucrado en la enjambrazón que presenta características fascinantes ya que determina la interrelación entre las abejas y su aparente comportamiento inteligente. Tal comportamiento es llamado estigmergia.

¿Cómo ser apicultor? Inicios en apicultura (Parte I)

como ser apicultor
La Apicultura no es una ciencia cierta, ni un “sprint” hacia el éxito, es un arte cuya realización requiere atención, cuidado y dedicación donde los conocimientos deben ser adquiridos paulatinamente: Correr no nos hará mejores apicultores. En este oficio se apremia a la constancia.
Desde el punto de vista económico, haciendo adecuadamente las cosas se puede vivir bien de ella. De hecho, es posible sostener que la apicultura es una de las pocas actividades ganaderas que permite la recuperación del capital invertido en el mismo ejercicio.
Con conocimientos básicos se puede empezar, aconsejándose siempre iniciarse con pocas colmenas. Cuatro es un buen número, pero nunca comiences con una sola: mínimo dos, pues siempre podrás asistir y apoyarlas entre sí en caso de debilidad. También es importante encontrar algún apicultor experimentado que pueda ayudarnos, pero cuidado, porque este mundo es muy cerrado y no todos están dispuestos a prestar ayuda. En España, por norma general guardamos con recelo las ubicaciones de nuestros colmenares, las técnicas de manejo, los conocimientos, los tratamientos que aplicamos…. y sobretodo predomina la figura del “apicultor continuista”: Es experto pero no innova porque ya lo sabe todo de su predecesor, posiblemente gran maestro pero carente de reciclajes.
 En la actualidad, estamos en un punto de crecimiento en la apicultura donde se comparten novedosas técnicas de manejo, leyes matemáticas como la de Farrar , colmenas de doble reina, cría de reinas, abejas híbridas… Estancarse y tener una mentalidad retrógrada, nos va a suponer siempre más problemas que ventajas. Solo tenemos que salir fuera y observar los promedios y rendimientos que tienen las apiculturas más avanzadas del mundo (China, EEUU, Argentina, México,…) para darnos cuenta de ello.
 Pero, en definitiva, el consejo con el que debemos partir es que en apicultura nadie tiene la verdad absoluta. Desconfiad de los consejos que no vengan respaldados por una razón: Siempre debe haber una explicación de por qué algo funciona. Además, tened en cuenta que lo que bien marcha en una floración de naranjo en clima Mediterráneo no tiene porque dar los mismos resultados en un brezo de Castilla y León, que lo que una Apis Melifera haga en España, no será igual en Groenlandia. Ahora podéis entender porque siempre decimos que la apicultura es local y personal.
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 En cuanto a la teoría, una explotación apícola es el conjunto de todas las colmenas, repartidas en uno o varios colmenares, de un mismo titular con independcia de su finalidad o emplazamiento. Y se dividen en:
– Profesional (>150 colmenas)
– No profesional (149-16 colmenas)
– Auto-consumo (<15 colmenas)
¿Pero si solo tengo 5 colmenas se considera una explotación? Sí, sería una explotación destinada al auto-consumo pero explotación en toda regla.
Además debes identificar tus colmenas con una marca indeleble (a fuego)  el código de explotación asignado. Asimismo, debe advertirse, en sitio visible y próximo al colmenar, de la presencia de abejas a pocos metros de éste. Si se tiene la explotación en una finca cerrada, carecerá de obligación de identificación pero deben colocarse a 25 m del cerco. Si disponemos de cámaras de vigilancia, para su validez en un juicio es necesaria su advertencia previa en caso de sustracción.
Sobre la legislación apícola cada comunidad autónoma varia sus distancias y normas , lo aconsejable es informarse en la administración (Oficinas comarcales agrarias) donde pertenezca la explotación.
No busquéis demasiado apoyo en los señores/as que trabajan estas administraciones porque aparte de entregaros el libro de explotación ganadera y cobrar por el de trashumancia harán poco más por vosotros y con el tiempo os daréis cuenta de que no entienden de abejas: saben de números y de horarios laborales.
 No es un camino de rosas, pero nadie nos dijo que la vida del apicultor era fácil y todos la vivimos, por eso desde aquí os animo a luchar por ser buenos apicultores, por plantarle cara a las adversidades y adentraros en esta fascinante pasión.
Continuará…

CALIDAD EN LAS MIELES: Cómo saber si una miel es de calidad.

PRETEXTO

La miel es un alimento que acompaña a la humanidad, que sepamos, desde la prehistoria. En las pinturas rupestres de las cuevas del Levante hay numerosos ejemplos de su “caza” por las mujeres recolectoras de esa época. Y no es de extrañar, ya fue el único edulcorante natural a nuestro alcance hasta el s. XVI, con el cultivo masivo de la caña de azúcar, y el XVIII, con el descubrimiento de la producción de azúcar blanca a partir de la remolacha. Y nuestro cerebro, que utiliza mucho azúcar para su funcionamiento, nos premia con descargas de satisfacción cuando se lo proporcionamos, lo que nos enseña a buscar y consumir esos alimentos, y… ¡hay que controlarse!
Siempre ha sido muy apreciada, utilizada en multitud de recetas, en medicamentos, como cosmético… pero ¿de qué calidad en cada uso?
Bueno, como Don Quijote: “Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho”El concepto de calidad tiene una parte subjetiva, y cambia con el tiempo, la zona…; se ha de definir previamente. Por ejemplo, en Galicia y la zona del Cantábrico, donde las mieles tradicionales son oscuras y muy intensas sensorialmente, de brezos, castaños, robles… se consideran estas de buena calidad, y las más claras, que llaman a veces “de Castilla”, se consideran peor, o incluso se sospecha que están adulteradas “con azúcar o harina” al ser más suaves sensorialmente. Mientras que, en Levante, donde las mieles tradicionales son las claras y suaves, de romero y azahar, las mieles oscuras e intensas (brezos, castaños, encina y roble), se consideran, frecuentemente, de mala calidad, “quemadas”.
Vaya, parece que nos vamos enredando cada vez más. Hemos tocado nuevos conceptos: miel de determinadas plantas, de diferentes colores y aromas y gustos, y la adulteración; vayamos por partes.

DEFINICIÓN

La miel, como dice su norma legal, RD 1049/2003, es el resultado de la recolección por las abejas del néctar, o de otras secreciones azucaradas de las plantas, y su maduración en la colmena.
Las diferentes plantas tienen bioquímicas diferentes (como los diferentes seres vivos), y producen néctares de composiciones distintas. Dependiendo de las plantas que haya en el km y medio alrededor de su colmena que recorren las abejas para recolectar, la miel tendrá composiciones con ligeras variaciones.
Cuando en ese radio hay una gran predominancia de una planta determinada, se dice que la miel es monofloral de esa planta. Y cuando no hay una floración dominante, se dice que es multifloral. Así, un buen romeral dará miel de romero, originada básicamente por el néctar de romero, con participación menor de otras plantas (albaida, almendro, tomillo…); un tomillar, miel de tomillo; un brezal, miel de brezo; un jaral… ¡miel de milflores!, porque las jaras no tienen néctar, solo polen.
Colmenas en cultivo de lavanda (Francia). Imagen por Pascual Pouvet.
Y además están las “otras secreciones azucaradas” que menciona el Real Decreto, que, en nuestra península Ibérica son, casi exclusivamente, del extravasado de la savia de las encinas y robles, a partir de mediados de agosto, cuando estos árboles producen una gran cantidad de savia dulce, La presión de esta savia rompe los vasos de alimentación de alguna de las bellotas que se están formando, y provoca su goteo, las abejas la recogen y elaboran con ellas las mieles que los apicultores llaman “de mela”, o “de mielato”, para diferenciarlas de las “de mielada”, que son las de néctares florales.
Ambos tipos de mieles han de cumplir los parámetros de composición que marca la normativa legal, RD 1049/2003, para poder ser comercializadas como eso, “miel”. Y, además, ese decreto marca los límites de ciertos parámetros “de frescura” (la miel no debe ser vieja, de más de unos 2 años, ni haber estado calentada en exceso en las manipulaciones de filtrado y envasado), contenido mínimo en enzimas…, ausencia de componentes extraños… que las mieles han de cumplir.

¿CÓMO DIFERENCIAMOS LAS MIELES?

Vale, ¿cómo diferenciamos unas mieles de otras? Pues por una serie de características de composición propias de la flora correspondiente, que pueden ser de 3 tipos:
  • PARÁMETROS FÍSICO QUÍMICOS

    Como son el contenido en determinadas sustancias, marcadoras químicas de determinadas plantas, como el de ciertos aromas (antranilato de metilo en el azahar…), ciertos azúcares minoritarios (perseitol en el aguacate…), el contenido en minerales (más alto de 0,8 mS/cm en las mieles “de mela”, menor en las florales), etc. Un laboratorio convenientemente equipado puede identificarlos.
  • PARÁMETROS BOTÁNICOS

    El polen de las flores tiene una capa externa protectora super resistente; y cada especie vegetal lo “fabrica” con un tamaño, una forma, unas aperturas… que permiten diferenciarlo del que hacen otras plantas (recuerden las películas policíacas en las que identifican lugares de crímenes por la vegetación que indican los pólenes).Cuando las abejas visitan las flores arrastran con ellas una parte de su polen, que queda en la miel. Un experto puede identificar esos pólenes y describir el paisaje vegetal en el que trabajaron las abejas para hacer esa miel, y dar porcentajes de abundancia de esas plantas. Con ello se puede identificar la zona geográfica de producción de la miel (no hay las mismas plantas en Andalucía que en Galicia, o en China…); y se puede indicar si la miel es monofloral de una vegetación o multifloral.
Análisis melisopalinológico. Polen identificado en una muestra miel.
  • PARÁMETROS SENSORIALES

    Ya hemos comentado que los diferentes néctares, o “melas”, pueden tener diferentes composiciones, por tanto, diferirán en el color, olores y gustos. El color de una miel es el resultado de una reacción entre sus azúcares, sus proteínas, y sus minerales; cuanto más tenga de estos últimos más oscura será. Las “melas” son más oscuras, pues. Y puesto que tienen más minerales, que dan gusto salado, son menos dulces.Los olores de las mieles pueden recordar más o menos a las plantas que las produjeron, pero no serán iguales; los olores de las plantas proceden de una mezcla de sustancias producidas por estas, unas son solubles en agua (hidrosolubles), y quedarán atrapadas en el néctar; pero otras son aceites aromáticos, solubles solo en grasas (liposolubles), y no pasarán al néctar, ni, por tanto, a la miel. Determinadas plantas producen néctares con ciertas sustancias que dan características sensoriales particulares a sus mieles, como el ácido del azahar y los tomillos, el amargo de los brezos y castaños (especialmente intenso y persistente en el madroño), lo gelatinoso de las proteínas de la septembrina (Calluna)… Un catador formado puede dar indicaciones muy precisas.
Cata de mieles, un arte que debe dominar el apicultor

¿QUÉ TENER EN CUENTA PARA COMPRAR MIEL DE CALIDAD?

Bien, pero ¿qué podemos hacer como consumidores para tener ciertas garantías de la calidad de la miel que compramos? Pueden hacer varias cosas, como:
  • COMPRAR MIEL A UN APICULTOR DE LA ZONA

    Generalmente será más fresca y habrá sido menos manipulada para envasarla. Pero, tenga en cuenta que esta miel puede cristalizar más fácilmente cuando bajen las temperaturas. La miel es una solución sobresaturada en azúcares, por lo que cuando bajan las temperaturas (a unos 12ºC de día y unos 4ºC de noche), disminuye la solubilidad de estos en la poca agua que lleva (alrededor del 18%), y se forman cristales sólidos. Este es un proceso normal, que se dará más rápidamente en mieles de néctares con más glucosa (colza, girasol, jaramagos…), que es un azúcar menso soluble, pero que puede no darse o darse mucho más tarde o más lentamente en mieles de alto contenido en fructosa (encina y roble), azúcar más soluble. La cristalización es un proceso normal, no tiene ninguna implicación negativa.

    Tarro miel cristalizada.
  • COMPRAR MIEL DE UNA MARCA DE GARANTÍA

    Si no tiene acceso a una miel de apicultor, compre de una marca de garantía. Puesto que para poner su miel en el mercado habrán realizado una serie de manejos (filtrado y poco más, pasteurizado en algunos casos), que garantizarán con su marca el cumplimiento estricto de las normas legales del producto.
  • LEER Y ENTENDER LA ETIQUETA

    En ella encontrará información obligatoria e interesante sobre:
    • La palabra “miel” como definición del producto, si lleva cualquier otro componente añadido ya no puede etiquetarse como “miel”.
    • La dirección de la empresa responsable de poner la miel en ese envase.
    • La fecha de consumo preferente; la miel no caduca, no se pierde si se pasa de fecha (es de consumo preferente, no de caducidad), pero según se acerque a la fecha marcada será menos aromática, aunque puede consumirla con total seguridad.
    • La indicación del origen, como una de estas 4 opciones: país de procedencia, mezcla de países UE, mezcla de países no UE, o mezcla de países UE y no UE. De cuanto más cerca sea una miel mejor, por frescura, por ecología (transporte, huella de carbono…), y por sostenibilidad económica de nuestra sociedad.
      Ejemplo común de etiquetado con la frase: “Mezcla de miel procedente y no procedentes de países de la UE” . 
    • Su origen botánicopuede elegir entre mieles suaves, como las de romero o las milflores claras; o mieles menos dulces y de aromas más intensos, como las de azahar, eucalipto, o tomillo; o mieles más intensas, como las de bosque (“mela” de encinas/robles con flores de otras plantas), brezos, o castaño; o mieles muy poco dulces y ricas en minerales, como las de “melas” de encinas o de robles… y puede darle un uso culinario o de otro tipo a cada una de ellas (todas van bien contra la tos nocturna, las oscuras son más antioxidantes y ayudan más a la cicatrización de heridas y a curar las quemaduras…).
    • Su origen geográfico, algunas mieles tienen una DOP o una IGP, garantizada por la UE, si quieren “comerse” un paisaje determinado llévenselas a casa.
    • Y, si es partidario del consumo de productos ecológicos, o de comercio justo, controlados por los operadores correspondientes, busque su logo en la etiqueta.

¿ESTÁ ADULTERADA LA MIEL QUE CONSUMIMOS?

Y respecto a las adulteraciones: los consumidores tienen la garantía de la marca que pone su miel en el mercado de que se están cumpliendo estas condiciones. Si alguien tiene sospecha de incumplimiento debería ponerlo en conocimiento del Servicio de Vigilancia del Mercado de su Comunidad Autonómica, que es el responsable legal de velar por los consumidores y revisar que se cumple la legislación.
Como hemos visto, el control de la calidad de la miel, o de cualquier otro alimento, requiere de equipamiento y personal adecuado; por hacer una comparación, no se puede hacer una operación a corazón abierto en la mesa de la cocina y con los cuchillos de la misma. No se fíen de los múltiples bulos de “análisis caseros” que circulan por Internet, ninguno de los publicados en la multitud de páginas web que los citan son fiables; recuerden la frase gamberra de “100.000 millones de moscas no pueden equivocarse, coma mierda”, consideren el contenido de los expertos referenciados, no las de los expertos autoproclamados (National Geografic, julio 2017).
Hay un bulo muy extendido, el de que las mieles de nuestro mercado están muy adulteradas. Como dato sobre este tema, la UE realizó en 2014 y 2015 análisis de control de 2.264 muestras de miel (de ellas 163 de España), solo el 6% resultaron no cumplir los límites legales de contenido en azúcares. Y esto necesitaría una revisión, porque en la UE hay más de 140 mieles monoflorales diferentes, y algunas están poco estudiadas, por lo que no se sabe si cumplirán exactamente la normativa vigente; es lo que pasa con nuestro romero, que en años meteorológicamente favorables algunas partidas superan el límite legal de contenido en sacarosa (5%).
Otro bulo extendido es el de que “la miel es el tercer producto más adulterado del mundo”. Si rastrean en Internet esa cita llegará al origen, un post del 2012 sobre el mercado de miel en los EEUU, no en la UE. En él la miel aparece citada en tercer lugar, pero en ninguna parte se cita que sea por orden de importancia, ni se citan cantidades de ningún tipo, es más, se cita expresamente que: “no se preocupen. La prevalencia del fraude alimentario es en última instancia muy baja”.

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