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lunes, 7 de enero de 2019
viernes, 21 de diciembre de 2018
abejas luchan contra la deforestacion en Tanzania
La abeja, una gran aliada en esta lucha a pesar de que ésta podría tener
de estar amenazada su existencia.
Sobre las llanuras de Tanzania se oye el zumbido de miles de abejorros,
que observan los alrededores a través de miles de diminutas lentes. Las abejas
macho quizá no tengan los mismos dispositivos electrónicos de alta tecnología
como los drones, que ahora se utilizan para monitorizar el impacto de la
deforestación, pero se ha visto que son los aliados perfectos en la
conservación de la naturaleza en Singida, región central de Tanzania.
Estos insectos, insignificantes en su tamaño, se enfrentan a un gran
desafío. Durante las últimas dos décadas, Tanzania ha perdido el equivalente a
400 mil hectáreas de bosque al año. Así, la última "Evaluación de los
Recursos Forestales Mundiales" de la Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) advierte
que esto se ha traducido en una pérdida de biodiversidad y erosión del suelo.
En una región donde la pobreza está muy extendida y hay pocos recursos
para la subsistencia, la población local recurre a la tala de árboles para la
producción de carbón vegetal. Según Jimi Akindele, co-fundador de la empresa de
apicultura social "Tanganyika Apicultural", el comercio de carbón
vegetal representa más de la mitad de los ingresos en gran parte del país. En
las zonas rurales, la apicultura podría ofrecer una alternativa atractiva a
aquellos campesinos que se ganan la vida con la tala de árboles. Esa es al
menos la esperanza.
Mujeres al poder
"Tanganyika Apicultural" tiene su sede en Singida, capital de
la zona y una de las regiones apícolas más importantes de Tanzania. La empresa
trabaja principalmente con cooperativas lideradas por mujeres. Actualmente, la
organización apoya a 326 grupos femeninos, proporcionándoles acceso a
microcréditos, tecnologías más modernas, métodos y, sobre todo, mercados
lucrativos. Su interés en las mujeres no es una coincidencia, explica Akindele,
que también trabaja como abogado internacional. "Pensé que sería una idea
muy buena tener mujeres a bordo, ya que para ellas las oportunidades económicas
son muy limitadas", cuenta Akindele.
En un país donde las mujeres tienen un promedio de seis hijos, para
Philemon Kiemi, apicultor de Tanzania y co-fundador de "Tanganyika
Apicultural", está claro que las mujeres están especialmente capacitadas.
"Las mujeres de zonas rurales organizan mejor a sus familias que los
hombres. Si se apoya a estas mujeres, también se apoya a sus familias".
Tradiciones antiguas modernizadas
Desde hace miles de años, la apicultura forma parte de la agricultura de
Tanzania. El máximo apogeo de la producción agrícola se dio durante la época
colonial de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando Alemania dominó
una zona que hoy pertenece a Tanzania.
La apicultura sostenible sólo es posible con determinadas colmenas.
Hoy en día, la práctica de la apicultura todavía está muy extendida. Se
estima así, que aproximadamente dos millones de tanzanos, de zonas rurales, se
emplean en la producción de cera y miel. No obstante, el 99 por ciento de la
producción total se sigue realizando con métodos tradicionales y poco
sostenibles.
Las técnicas antiguas para fabricar una colmena implican el uso de
troncos vacíos o cortezas de árbol. Una vez colonizada la colmena, se abre y se
cosechan los paneles de miel. Éste es un método barato, sin embargo, con ello
se destruye la colonia y por lo tanto sólo puede cosecharse una vez. Asimismo
"es muy laborioso y requiere subir a un árbol y adentrarse en el bosque,
que puede ser muy costoso para las mujeres", explica Akindele. La introducción
de técnicas de apicultura más modernas puede, por el contrario, aumentar sus
ingresos, ya que "la apicultura sostenible significa menos tiempo y
esfuerzo”, añade.
Abejas en peligro
"Tanganyika Apicultural "no es la única organización que
promueve la apicultura como un incentivo para proteger el bosque. El gobierno
de Tanzania y las ONGs locales e internacionales, como el Fondo Mundial para la
Naturaleza (WWF, en sus siglas en inglés), han destacado sus beneficios
ecológicos y económicos en sus esfuerzos para detener la deforestación.
Las autoridades de Tanzania registraron a principios de 2015 un aumento
de la tala ilegal. En el distrito costero de Rufiji, por ejemplo, se han
transportado cientos de toneladas de madera de contrabando fuera de los bosques.
La situación ha llegado a ser tan dramática, que algunas especies de árboles
locales, como el Mninga, se encuentran en peligro de extinción.
Los apicultores también se ven afectados por la situación, ya que con
ello también desaparecen plantas, de cuyas flores se alimentan las abejas.
Además, ha surgido una nueva amenaza: el ácaro varroa. La presencia del
parásito, que ya ha diezmado la población de abejas europeas, ahora está
aumentando en Tanzania. Según un estudio de 2014 de la "Revista de Entomología
y Estudios Zoológicos", el 48 por ciento de un total de 175 colonias de
abejas analizadas en Tanzania están infestadas por estos ácaros.
No obstante, Ingolf Steffan-Dewenter, experto en abejas y profesor de la
Universidad de Wurzburgo, afirma que las abejas de Tanzania podrían ser más
robustas que sus parientes europeos. "Hay estudios que señalan que las
poblaciones de abejas del este africano podrían ser más resistentes que las
europeas", explica. "Pero eso debe ser estudiado con más detalle”,
añade.
El gobierno de Tanzania ha destacado el importante papel que desempeñan
las abejas en la mejora de la biodiversidad y del rendimiento de los cultivos a
través de la polinización. Steffan-Dewenter advierte, sin embargo, sobre la
dificultad de cuantificar el efecto de un determinado número de abejas en la
biodiversidad local.
En cualquier caso, el trabajo de cooperación entre científicos, grupos
de conservación, autoridades locales y otros grupos es vital. En este sentido,
el excepcional trabajo en equipo de las abejas es un excelente modelo a seguir,
tal y como dice Kiemi: "es imposible trabajar sólo y tener éxito”
la poblacion de abejas disminuye y a su vez tambalea la agricultura mundial
Al menos tres cuartas partes de las cosechas mundiales dependen de
polinizadores como las abejas para el crecimiento de las plantas.
La disminución de abejas, mariposas y
pájaros, esenciales para la polinización de los cultivos, amenaza parte de la
producción agrícola mundial, advirtieron este viernes expertos que evalúan para
la ONU el retroceso de la biodiversidad.
"Un creciente número de
polinizadores están amenazados de extinción, a nivel mundial, debido a varios
factores, muchos de ellos causados por el hombre, lo que pone en riesgo los
medios de existencia de millones de personas y cientos de miles de millones de
dólares de producción agrícola", estima este grupo de expertos internacionales
en un comunicado.
La Plataforma Intergubernamental
sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES en inglés) llegó a
esta inquietante conclusión en su primer informe, divulgado el lunes en Kuala
Lumpur, y en un documento destinado a esclarecer políticas que frenen una
espiral perjudicial para la alimentación de las poblaciones.
Se trata del primer análisis de tal
magnitud realizado sobre este tema.
Según la IPBES, de 5 a 8% de la
producción agrícola mundial, es decir entre 235.000 y 577.000 millones de
dólares, son directamente dependientes de la acción de los polinizadores en las
cosechas (cereales, frutas, etc).
"Sin los polinizadores, muchos
de nosotros no podríamos consumir café, chocolate o manzanas, entre otros
alimentos de nuestra vida diaria" comentó Simon Potts, vicepresidente de
la IPBES y profesor en la Universidad de Reading (Reino Unido).
Existen más de 20.000 especies de
polinizadores, ya sean salvajes como las mariposas o los abejorros, o
domésticos, como la abeja de Europa (Apis mellifera), que fabrica miel.
De manera general, al menos tres
cuartas partes de las cosechas mundiales dependen de polinizadores para el
crecimiento de las plantas, los rendimientos o la calidad, indican estos
expertos.
Contrariamente al trigo o al arroz,
la mayoría de las frutas y verduras, los oleaginosos y ciertos cereales --que
constituyen "fuentes importantes de vitaminas y minerales"--,
dependen de la polinización.
De ahí la advertencia de los
científicos sobre una "posible alza de los riesgos de malnutrición".
Europa muy afectada
Hoy en día, el 16% de los
polinizadores vertebrados, como pájaros o murciélagos, están amenazados de
desaparición, una cifra que sube hasta el 30% para las especies insulares,
afirman los expertos.
Para los insectos, los mayores
polinizadores, no hay evaluación a escala mundial, por falta de datos
disponibles. Aunque "las estimaciones locales y regionales indican
amenazas muy elevadas, en particular para las abejas y las mariposas, a veces
con más del 40% de especies de invertebrados amenazados localmente",
indica el informe.
Norteamérica y Europa occidental
están particularmente amenazados por la disminución de polinizadores salvajes.
En Europa, las poblaciones de abejas
--salvajes y domésticas-- y de las mariposas están en caída libre (respectivamente
-37% y -31%) y 9% de estos animales están amenazados de extinción.
Pese a que hay datos incompletos para
América Latina, Asia y África, los científicos estiman que las mismas
tendencias se producen en estas regiones.
Este retroceso tiene varias causas.
"La disminución de los
polinizadores salvajes se debe principalmente al cambio en la utilización de
las tierras, a las prácticas de agricultura intensiva y a la utilización de
pesticidas, a las especies invasivas, a agentes patógenos y al cambio climático"
resume Robert Watson, uno de los vicepresidentes de la IPBES.
El grupo de expertos, que sólo emite
recomendaciones, recuerda los medios para crear un mundo más favorable a los
polinizadores: una mayor presencia de flores salvajes cerca de las cosechas,
una reducción del uso de pesticidas y un mejor control de los parásitos.
Este primer informe fue redactado por
80 expertos y comentado por centenares de científicos.
La IPBES está encargada de hacer
informes sobre el declive de especies animales y vegetales, así como sobre sus
ecosistemas, que constituyen la biodiversidad mundial.
Apicalipsis: se acerca el final de las abejas
Estos pequeños insectos, vitales para la polinización de las plantas,
están muriendo en todas partes del mundo, incluido Colombia. ¿Qué está haciendo
el país para prevenirlo?
.
Por años, Abdón Salazar vio cómo se
morían repentinamente sus abejas. Pero en sus 41 años en el negocio de la
apicultura nunca vio una muerte masiva tan grande como la que experimenta el país
desde agosto del año pasado. En los 16 apiarios que tiene regados por varios
municipios de Quindío, ha perdido 550 colmenas. Y no solo él. Aunque no hay un
registro nacional de cuántas abejas hay en el país, ni cuántas han muerto
colectivamente, el gremio estima que van cerca de 15.500 colmenas perdidas.
La epidemia de muertes es, de hecho,
un fenómeno mundial que lleva ya varios años y que tiene grandes implicaciones
para la economía. Las abejas, como polinizadoras, tienen un alto impacto sobre
la agricultura. Según un documento del Instituto Humboldt, el 70% de los
cultivos alimenticios para los seres humanos incrementa su producción de frutas
o semillas gracias a las polinización animal. El valor de esta contribución se
estima en 153 billones de euros al año a nivel global, es decir, el 9,5% de
toda la producción agrícola. Su importancia es tal que en algunos países como
Estados Unidos, Costa Rica y Nueva Zelanda los granjeros alquilan colmenas
apícolas por un valor cercano a los 200 dólares para polinizar sus cultivos.
A pesar de su importancia, en
Colombia el tema ha pasado más bien de agache. Por eso, este año, ante la falta
de soluciones institucionales, algunos apicultores -Abdón Salazar entre ellos-
crearon el colectivo Abeja Viva para concientizar al país sobre la problemática
de las abejas. El 11 de octubre pasado sus propuestas se consolidaron
finalmente en un proyecto de ley radicado en el Senado, el cual reglamenta la
protección de las abejas pero que todavía espera entrar a primer debate.
El principal problema es que no hay
claridad sobre lo que está pasando. Así como no hay un censo nacional del
número de abejas, tampoco hay estudios de gran escala que aborden las causas de
las muertes masivas. Se culpa a los agroquímicos, a los parásitos y hasta el
cambio climático, pero no hay consenso general en la comunidad científica.
Para Abdón Salazar la causa es clara:
los pesticidas. “Primero, porque nosotros sabemos que cuando hay fumigaciones
al dia siguiente nos aparecen muertas las abejas. Pero, además, para poder comprobar
eso, recogimos muestras en Casanare, Cundinamarca, Sucre y Quindio y las
enviamos a laboratorios certificados por el ICA. Allí los resultados fueron
contundentes en cuanto al tipo de veneno que mató a las abejas: el fipronil, un
principio activo de aproximadamente 70 productos comercializados en Colombia”,
dice.
De hecho, el efecto nocivo del
fipronil sobre las abejas está ampliamente documentado en el mundo. Por esta
razón, por ejemplo, Uruguay prohibió su uso en 2014. En Bélgica y Países Bajos
solo se pueden usar semillas tratadas con fipronil en invernaderos. Pero eso no
quiere decir que este componente sea el único causante de la desaparición de
abejas. Otros insecticidas, los neonicotinoides, particularmente, también han
probado ser altamente dañinos para estos animales.
El efecto nocivo de los pesticidas en
las abejas está bien documentado y países como Uruguay han prohibido o restringido
su uso. Foto: Diana Rey Melo / SEMANA.
¿Por qué no se prohíben?
En Colombia es bastante atípico que
se niegue un pesticida. Para que un agroquímico tenga registro ICA debe pasar
por la aprobación de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales -Anla-.
Este organismo es el encargado de evaluar su impacto ambiental (como, por
ejemplo, que no sea un peligro para los polinizadores). La Anla pide un estudio
de toxicidad estándar para toda la Comunidad Andina -que involucra pruebas de
contacto y consumo en abejas- y con base en este autorizan su uso.
El problema con eso es que no
contempla los efectos acumulativos de los componentes. Por ejemplo: un estudio
de la Universidad de Maryland demostró que algunas abejas se mueren después de
recolectar polen con pesticida, no por envenenamiento, sino porque el químico
disminuye sus defensas y luego mueren víctimas de un parásito. Esto podría
hacer demasiado laxos los filtros ambientales para los pesticidas. Sergio Cruz,
coordinador de agroquímicos de la Anla, no recuerda algún caso en que se haya
negado el certificado en el país.
Por otro lado, estos agroquímicos
tienen una importante función en la agricultura: matar la plaga. “Obviamente,
la abeja tiene riesgo porque también es un insecto. Pero el problema es que
muchas veces el producto no se usa como se debe. Por eso, cuando es un producto
de riesgo, se le exige al que lo comercializa que capacite a los agricultores e
informe que es tóxico para los polinizadores”, menciona Cruz.
En ese sentido, las entidades encargadas
son más partidarias de reglamentar sus usos que de prohibirlos. El el Instituto
Colombiano Agropecuario -ICA-, por ejemplo, está haciendo una campaña de buenas
prácticas agrícolas dirigida, especialmente, a los cultivos que colindan con un
apiario. Entre las recomendaciones están no usar insecticidas cuando la flor
está abierta, utilizar plaguicidas de acuerdo con la recomendación de un
ingeniero agrónomo, sembrar plantas que le sirvan a las abejas como fuente de
polen y dejar que las matas silvestres nativas florezcan.
En opinión de muchos apicultores esto
ayuda pero no es suficiente. Hace falta hacer estudios de gran envergadura para
determinar la causa de las muertes. Ya la Anla, el ICA, el Instituto Nacional
de Salud, el Ministerio de Ambiente, algunas universidades y representantes del
gremio de apicultores avanzan en esta dirección y se “plantean la posibilidad”
de realizar un estudio conjunto sobre la causa de muerte de las abejas, según
dice Andrea Ramos, ingeniera agrónoma entomóloga de la Dirección Técnica de
Sanidad Vegetal del ICA. Pero esta propuesta todavía no pasa de la hoja de
borrador.
Y, finalmente, habrá que prohibir los
componentes agroquímicos que afecten a las abejas, incluso cuando se usan bien.
Ya Abdón Salazar está “enfilando baterías” hacia este camino, convencido de que
hay que vetar el fipronil. Sabe que un proceso así puede tomar largo tiempo,
pero al menos el país parece que ya empieza a tomar conciencia.
el veneno del glifosato en las abejas
Ahora que en Colombia vuelve el debate sobre si es necesario fumigar los
cultivos de coca con glifosato, un nuevo estudio muestra que este herbicida es
causante de la muerte de las abejas.
El glifosato es sospechoso de ser
cancerígeno. Ahora, investigadores de la Universidad de Texas concluyen que el
glifosato es peligroso para las abejas, según la revista
científica Proceedings of the National Academy of
Sciences (PNAS).
Para su estudio, los científicos alimentaron a las abejas con una solución de azúcar con glifosato, en una concentración que también se produce en el medio ambiente. En otro grupo, el de control, las abejas recibieron azúcar sin herbicida.
Para su estudio, los científicos alimentaron a las abejas con una solución de azúcar con glifosato, en una concentración que también se produce en el medio ambiente. En otro grupo, el de control, las abejas recibieron azúcar sin herbicida.
Después de tres días, las abejas que
recibieron el cóctel de glifosato habían perdido algunas de sus
bacterias benignas en el intestino.
Por eso los investigadores concluyen que el glifosato puede debilitar el sistema inmunológico de los insectos alterando su microbioma intestinal. Esto, según los científicos, es una prueba de que el glifosato contribuye al declive de las abejas melíferas en todo el mundo.
Por eso los investigadores concluyen que el glifosato puede debilitar el sistema inmunológico de los insectos alterando su microbioma intestinal. Esto, según los científicos, es una prueba de que el glifosato contribuye al declive de las abejas melíferas en todo el mundo.
Los herbicidas de glifosato, como
Roundup de Monsanto, son los llamados herbicidas de amplio espectro, porque son
tóxicos para casi todas las especies de plantas. En el mundo se usan
unas 700.000 toneladas de glifosato, cada año.
Desde hace más de cuatro décadas. Solo en Alemania se riegan anualmente en jardines privados, parques urbanos y vías férreas más de 5.000 toneladas de glifosato. Pero es en la agricultura en donde se usa la mayor parte: el 40% de las tierras cultivables en Alemania es rociada con glifosato.
Desde hace más de cuatro décadas. Solo en Alemania se riegan anualmente en jardines privados, parques urbanos y vías férreas más de 5.000 toneladas de glifosato. Pero es en la agricultura en donde se usa la mayor parte: el 40% de las tierras cultivables en Alemania es rociada con glifosato.
Numerosos estudios han investigado si
el pesticida es carcinogénico o mutagénico, o sea si es una
sustancia que causa efectos genéticos o reproductivos. Hasta el momento, sin
embargo, no ha habido un resultado definitivo.
Mientras que la agencia contra el
cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que hay evidencia de
que el glifosato "es probablemente cancerígeno", otras agencias,
incluidas las autoridades sanitarias alemanas y europeas, están en desacuerdo.
El Parlamento Europeo pide la
prohibición de estos herbicidas para el año 2022. A finales de 2017, la Comisión Europea recomendó extender la licencia
por cinco años. En 2022, podría toma otra decisión.
Menos controversial que la cuestión
de si el glifosato causa cáncer es el impacto ambiental del herbicida.
El ministerio alemán del Medio
Ambiente está preocupado porque el pesticida de amplio espectro mata
las plantas indiscriminadamente, incluso aquellas que son vitales para
muchos animales.
El resultado son tierras de cultivo monótonos sin insectos ni pájaros, advierten ecologistas.
El resultado son tierras de cultivo monótonos sin insectos ni pájaros, advierten ecologistas.
Las abejas con microbioma intestinal alterado por glifosato mueren con
mucha más frecuencia cuando se exponen a la bacteria Serratia marcescens. Foto:
Vivian Abagiu/Universidad de Texas vía DW.
La Agencia Europea de Productos
Químicos (ECHA) clasificó recientemente el glifosato como "no
carcinógeno”, pero mantuvo la clasificación como una "sustancia
que causa graves daños oculares y es tóxico para los organismos acuáticos, con
efectos nocivos duraderos”.
El hecho de que el glifosato ataque a
las abejas es alarmante, teniendo en cuenta que las poblaciones de abejas
domésticas y silvestres ya se han reducido en casi todo el mundo.
En China, los manzanos y perales han tenido que ser polinizados a mano porque la mayoría de las abejas que hacían el trabajo ha desaparecido.
Probablemente una combinación de factores es la responsable del declive de las abejas: la plaga del ácaro de Varroa, la falta de suministro de alimentos para los insectos, las influencias de los pesticidas químicos y el cambio climático.
En China, los manzanos y perales han tenido que ser polinizados a mano porque la mayoría de las abejas que hacían el trabajo ha desaparecido.
Probablemente una combinación de factores es la responsable del declive de las abejas: la plaga del ácaro de Varroa, la falta de suministro de alimentos para los insectos, las influencias de los pesticidas químicos y el cambio climático.
El nuevo estudio de la Universidad de
Texas, sin embargo, vincula directamente el uso de glifosato con la
disminución de las abejas.
En un estudio de seguimiento, los investigadores también encontraron que las abejas con microbioma intestinal alterado por glifosato mueren con mucha más frecuencia cuando se exponen a un patógeno específico, la bacteria Serratia marcescens.
Aproximadamente la mitad de las abejas con un microbioma saludable
seguían con vida ocho días después de haber estado expuestas al patógeno.En un estudio de seguimiento, los investigadores también encontraron que las abejas con microbioma intestinal alterado por glifosato mueren con mucha más frecuencia cuando se exponen a un patógeno específico, la bacteria Serratia marcescens.
Pero solo la décima parte de las abejas cuyo microbioma fue alterado por el glifosato sobrevivió. Por lo tanto, los investigadores recomiendan no rociar glifosato en las plantas con flores, a fin de no poner en peligro a las abejas
crean vacuna para proteger a las abejas contra el apocalipsis
Científicos creen haber descubierto en Finlandia la primera vacuna en el
mundo para proteger a las abejas y evitar el desplome de la población de estos
insectos, lo que podría causar una crisis alimentaria mundial.
Un vacuna haría que las abejas fueran más
resistentes contra enfermedades microbianas graves. Foto: Pixabay.
Las abejas contribuyen a la
polinización del 90 por ciento de los principales cultivos en el mundo.
Pero en los últimos años estos preciosos insectos han sido diezmados por el
"síndrome del desplome de las colonias de abejas", todo un misterioso
mal.
Se acusa de provocarlo a los
ácaros, los pesticidas, los virus o los champiñones, e incluso a una
mezcla de varios de estos factores.
Según la ONU, más del 40% de
los polinizadores invertebrados, en particular las abejas y las mariposas,
están amenazados de extinción.
Su vertiginoso declive podría, según
los científicos, generar un alza de los precios de los alimentos y un riesgo de
penurias.
Avance médico
La vacuna, producto del trabajo de un
equipo de la Universidad de Helsinki,procura a las abejas la resistencia
necesaria para combatir enfermedades microbianas graves, potencialmente
mortales para las comunidades de polinizadores.
"Si podemos salvar aunque sea a
una pequeña parte de las abejas con este invento, creo que haríamos nuestra
buena acción, salvando un poco al mundo"
declaró Dalial Freitak, investigadora que dirige el proyecto.
"Sería incluso enorme un aumento
del 2 al 3% de la población de las abejas" afirma.
Se creía antes que era imposible
vacunar a insectos, ya que no tienen anticuerpos,
uno de los principales mecanismos que los humanos y otros animales usan para
combatir las enfermedades.
Pero en en 2014 Freitak, especialista
de insectos y de inmunología, se dio cuenta de que las mariposas alimentadas
con ciertas bacterias transmitían su inmunidad a su progenitura.
Freitak y Heli Salmela, que trabajaba
sobre abejas y proteínas, crearon una vacuna contra la loque americana,
la más extendida y destructora de las enfermedades bacterianas de la abeja.
El tratamiento es administrado a la
reina de las abejas mediante un azucarillo, de la misma manera en que los niños
reciben la vacuna contra la polio.
La reina transmite luego su inmunidad
a su progenitura. El equipo intenta que la vacuna
esté disponible en el mercado, pero "hay numerosos obstáculos
reglamentarios" por lo que esperar "cuatro a cinco años para llegar
al mercado es una estimación optimista", según Freitak
Los científicos creen que las
enfermedades solo son una de las numerosas causas de la pérdida de
polinizadores. También lo son la agricultura intensiva, que reduce la
diversidad de la alimentación de insectos, y los pesticidas.
Pero el equipo de Freitak cree que la
protección de poblaciones de abejas contra las enfermedades las hará mas
fuertes y, por tanto, mejor dotadas para resistir a las demás amenazas.
La Unión europea y Canadá votaron a
favor de la prohibición de neonicotinoides, considerados muy nocivos para la
reproducción de las abejas.
Según un estudio de la ONU publicada
en 2016, el equivalente de 507.000 millones de euros de alimentos
cultivados cada año dependen directamente de los polinizadores. El
volumen de alimentos producidos que dependen de los polinizadores aumentó un
300% en los últimos 50 años.
Con la disminución de los
polinizadores, algunos agricultores han acudido al alquiler de abejas o a la
polinización manual, como es el caso de árboles frutales en algunas
regiones de China.
En Helsinki, el proyecto está apoyado
en una financiación exterior, pero el equipo intenta proseguir sus
investigaciones en la Universidad de Graz en Austria, la del célebre zoólogo
Karl von Frisch. Sus descubrimientos sobre la danza de las abejas como
método de comunicación y su aplicación al lenguaje humano le valieron el
premio Nobel de medicina en 1973.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
el GPS de las abejas
En la escala de una abeja, las flores del campo están muy
separadas entre sí, y si se va de una a otra sin seguir un cierto orden, el
gasto energético es tan grande que puede no compensarse con la energía que
obtienen del néctar recolectado. Sin embargo, las abejas son capaces de
encontrar la ruta más eficiente para aprovechar sus salidas del nido, según
revela un estudio publicado en la revista PLos Biology, el primero que
demuestra en condiciones naturales la capacidad de orientación y memoria de las
abejas.
Los investigadores, de la Universidad Queen Mary de Londres,
crearon cinco flores artificiales equipadas con sensores de movimiento e
impregnadas con gotas de sacarosa y las colocaron en un campo de un kilómetro
de diámetro. "Mediante modelos matemáticos, diseccionamos el proceso de
aprendizaje de los abejorros e se identificó cómo se puede descifrar esta
solución óptima sin un mapa. Inicialmente, las rutas eran largas y complejas, y
los insectos volvían a visitar flores vacías varias veces", ha explicado Mathieu
Lihoreau, uno de los investigadores. "A medida que ganaban experiencia,
los abejorros iban refinando sus rutas a través del ensayo y error".
Además, el estudio ha probado también la capacidad de
memoria de estos animales: "al quitar una flor, los insectos continuaban
buscando en ese lugar. Así, parece que las abejas no olvidan fácilmente una
flor fructífera", ha señalado Lars Chittka, también autor del trabajo. Por
otro lado, las grabaciones mostraron que cada insecto tenía un destino y una ruta
favoritos.
El estudio puede ayudar a proteger a estos animales.
"Comportamientos aparentemente complejos pueden ser descritos por reglas
relativamente simples que se pueden describir matemáticamente", ha
indicado Chris Rawlings, participante en el estudio. "Esto significa que
ahora podemos usar las matemáticas para saber cuándo el comportamiento de las
abejas puede verse afectado por su entorno y para evaluar, por ejemplo, el
impacto de los cambios en el paisaje".
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