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viernes, 15 de marzo de 2019

la alimentación suplementaria y energética de las abejas



Es ampliamente aceptado el hecho de que la abeja necesita el néctar y el polen para sobrevivir y desarrollarse. Sin embargo, hay situaciones en las que los recursos naturales de néctar faltan y entonces aparece la necesidad de las intervenciones adicionales de la alimentación con carbohidratos. Estas alimentaciones suplementarias deben tener una meta clara y según ésta se puede decidir cuándo y cómo se pueden hacer estas alimentaciones.

Como principios generales, la administración del azúcar en altas concentraciones (azúcar granulada, tortas de azúcar, jarabe 2:1, jarabe 5:3 e incluso jarabe 3:2) se indican en las alimentaciones suplementarias, ellas no tienen un impacto estimulativo importante sobre la familia. Los jarabes con una menor concentración de sacarosa (como es el jarabe de azúcar y agua en una proporción de 1:1, es decir una concentración de 50%) ayudan a estimular la familia y por lo tanto a acelerar su desarrollo.

A continuación les propongo una presentación de los más comunes ejemplos concretos de metas que se pueden proponer para las alimentaciones suplementarias de carbohidratos, como también las soluciones de alimentación recomendadas para cumplirlas.

1. Completar las reservas para invernación
Se recomienda que se use solución de azúcar y agua en una proporción de 2:1 es decir 67% concentración de sacarosa. La adición para la invernación se suele hacer mediante alimentaciones en grandes cantidades (3-4 litros por administración), pero obviamente se deben relacionar con el poder de la familia o del enjambre. Como la solución de azúcar y agua en proporción de 2:1 es una solución saturada, la disolución del azúcar se hará bastante difícil y entonces muchas veces se prefiere una solución en proporción azúcar/agua 5:3 o 3:2. Yo creo que estas son opciones igualmente buenas si la adición no se hace demasiado tarde. De lo contrario, el exceso de humedad hace que la abeja opercule más difícil las reservas y que de esta manera aparezcan los riesgos ya conocidos: la fermentación del jarabe en los panales que puede llevar a la aparición de la disentería. A continuación, encontrará algunos números que lo ayuden a calcular las cantidades si prepara jarabe 2:1.

Agua (litros)      Azúcar (kg)         Jarabe (litros)
1                              2                     2.26
10                            20                   22.6
100                          200                 226
2                              4                     4.52
20                            40                  45.2
200                          400                452
Jarabe (litros)   Agua (litros)      Azúcar (kg)
10                        4.46                    8.9
20                        8.85                    17.7
50                        22.1                    44.2
100                      44.2                    88.4
200                      88.4                    176.8
1000                    442                     884
2. Estimular las familias en la primavera o en las temporadas largas sin cosechas (para mantener la cría y la población)
Tal como estaba diciendo anteriormente, la estimulación se logra con mayor eficacia con solución diluida de agua y azúcar en una proporción de 1:1. Esta es una discución que quiero desarrollar porque me di cuenta de algo que suele ocurrir a finales de inviernos o a principios de primavera. Se utilizan tortas de azúcar no solo para completar las reservas (aunque esto no debería pasar, es preferible que la alimentación se hiciera con tortas de azúcar si corre el riesgo de quedarse sin alimentos), sino que las tortas de azúcar se usan para estimulación. Existe la idea de que consumiendo torta se aumenta la temperatura del racimo (lo que es cierto, pero no necesariamente beneficioso) y por lo tanto la cría se desarrolla antes de tiempo. Yo creo que el comienzo de poner huevos en las familias o en los enjambres bien organizados (población y alimentación) se hace de forma natural en enero (a más tardar a principios de febrero en los años difíciles) en un ritmo que la familia decide y que es adaptado a sus necesidades y posibilidades. Una vez que empieza poner huevos, la abeja eleva la temperatura del racimo a unos 34 grados y aumenta el consumo de miel.

La miel estimula mucho mejor a la familia que la torta de azúcar, ya que contiene un residuo de polen. Así que yo no veo algún beneficio en la alimentación con torta de azúcar a menos que, de nuevo, se comprueba el peligro del agotamiento de la reserva del otoño. Apoyar el desarrollo de la cría a inicios de primavera o durante los períodos sin cosecha mediante la alimentación energética (tengo que mencionar energética porque en este caso la alimentación proteica es por lo menos igual de importante, voy a detallar esto en los próximos artículos) se hace mejor administrando jarabe 1:1 en cantidades bajas o medias. Durante la primavera, las administraciones se pueden hacer nada más si la temperatura lo permite. No me refiero solamente a la temperatura del día de la administración, sino a un período con temperaturas que permitan la ventilación del jarabe por la abeja. Por lo tanto, introducir una gran cantidad de agua que no podrá ser evaporada, aumenta el riesgo de aparición de la nosemosis, la primavera siendo un período muy delicado en este sentido. Muchas veces no logro explicar las situaciones en las que veo como los apicultores buscan soluciones para reducir la condensación durante el invierno, pero después administran jarabe 1:1 cuando aún hay demasiado bajas temperaturas y luego no comprenden por qué hubo una explosión de los esporas de Nosema.

3. La alimentación suplementaria para estimular la cosecha de polen y la crianza de los zánganos
En ambas situaciones se puede utilizar con éxito el jarabe de azúcar 1:1 en cantidades bajas a moderadas (1-2 litros por semana). Estimular la cosecha de polen tiene, además de la posible utilidad de conseguir polen para mercadeo, también un papel importante durante los períodos finales de temporada activa. Mediante la alimentación durante ese período, se puede conseguir un doble beneficio: se mantiene el desovar de la abeja reina a un buen nivel (para el crecimiento de la población joven de invernar), pero también se asegura el necesario de pan de abejas que se convierte en punto clave en el desarrollo de la próxima primavera.

Mantener la población de zánganos, aunque podría parecer un objetivo de los criadores de abejas reinas, debería ser considerado seriamente también por los que acoplan abejas reinas en el colmenar para sus propias necesidades. Manteniendo una población óptima de zánganos, el acoplamiento se producirá en condiciones mucho mejores. Es más, mediante la alimentación suplementaria se puede estimular la crianza de zánganos en las familias con las mejores cualidades cuando no hay la posibilidad de instalar un colmenar separado para reproducción. Aunque la eficiencia de este método no sea la más alta, es un primer paso práctico en el proceso de selección de la línea paterna.

A continuación hay unos números que le puedan ayudar a calcular las cantidades al preparar el jarabe 1:1.

Agua (litros)      Azúcar (kg)         Jarabe (litros)
1                            1                      1.575
10                          10                    15.75
100                        100                  157.5
2                            2                      3.15
20                          20                    31.5
200                        200                  315


Jarabe (litros)   Agua (litros)      Azúcar (kg)
10                        6.35                 6.35
20                        12.7                 12.7
50                        31.7                 31.7
100                      63.5                 63.5
200                      127                  127
1000                    635                  635

En todos los casos que presentamos, es muy importante escoger el momento en el que se hará la alimentación. Las alimentaciones hechas demasiado tarde o demasiado temprano pueden llevar a resultados no deseados y son una pérdida de tiempo y dinero para el apicultor. Por ejemplo, una adición demasiado tardía de las reservas o una estimulación prematura pueden no traer los beneficios esperados e incluso puede dañar a la abeja. También, la falta de intervenciones en los largos períodos sin cosecha o incluso las intervenciones demasiado tardías en tales situaciones pueden dañar mucho a las familias y a los enjambres. Además de la reducción drástica de la cría y por lo tanto de la población, en los períodos largos sin cosecha baja dramáticamente también el instinto de higiene de la familia, lo que puede llevar a una mayor incidencia de las enfermedades específicas.

Muchas veces se considera que una abeja debería valerse por sí misma durante la temporada activa. La tal teoría naturalista. Aunque la mayoría sean cosas reales, hay límites de esta teoría que la experiencia práctica mostró. Esto sobre todo porque la naturaleza no siempre ofrece las mejores condiciones para el desarrollo de la abeja. Hay un mecanismo normal para limitar el superdesarrollo de ciertas especies y por lo tanto de mantener un equilibrio. No hay que olvidar, que por desgracia tal como decía Randy Oliver, la abeja (y no solo ella) está en constante competencia hace mucho tiempo con el hombre, que para satisfacer sus diversas necesidades cambia sus condiciones de vida (por ejemplo, el uso de insecticidas para aumentar la producción, el uso de los monocultivos, la deforestación para dar paso a construcciones y otras actividades similares). El apicultor profesional no puede simplemente dejar que la naturaleza decida la evolución de sus familias, tal como promueven últimamente varios „naturalistas”. Usando la lógica más elemental, podemos ver que incluso en condiciones naturales ideales, la reproducción de la abeja es limitada por la naturaleza. De otra manera, ¿cómo se explica el hecho de que en un bosque primario la población de abejas sigue constante aunque durante la temporada activa las familias se reproducen naturalmente por enjambres al menos una vez? Y entonces ¿qué más podemos decir de la situación en la que estamos hoy, si las condiciones de vida de las abejas son lejos de lo ideal? Entonces, utilizar las alimentaciones suplementarias en los largos períodos sin cosecha tiene un papel esencial en los resultados buenos.

El momento de estas alimentaciones depende de varios factores (el poder de la familia/del enjambre, el clima, la zona, cosechas etc.) y siempre habrán opiniones diferentes en cuanto al momento ideal para la alimentación. Crear un sistema de alimentaciones adaptado a las necesidades de cada apicultor en cuanto a los períodos mejores para alimentaciones es una de sus mayores responsabilidades porque implica una muy buena información y un poco de experiencia práctica.

En el artículo de hoy, he tratado de simplificar lo más posible y ofrecer informaciones prácticas para ayudar a implementar un sistema confiable de alimentaciones de carbohidratos suplementarias. En esta área, las cosas son muy claras y no deberían complicarlas innecesariamente (las respuestas a las necesidades energéticas de la abeja han sido estudiadas y probadas desde hace mucho tiempo, en total oposición con la situación de la alimentación proteica, donde no hay todavía una evolución continua de las informaciones). Es obvio que los beneficios de las alimentaciones suplementarias son máximas cuando se aseguran ambos recursos, tanto la de carbohidratos, como también la proteica. Justo por eso, en los próximos artículos me voy a referir a los principios y a las fórmulas óptimas de alimentación proteica suplementaria de la abeja que nos ayuden a intervenir de forma más eficiente.

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